“Con fantasía y ganas… nos dedicamos a hacer pasta fresca todos los días” afirma Alfredo Cifani propietario de “Il Pastaio”. Un puesto italiano que conquista a Madrid en el Mercado de San Miguel.
Como otros grandes clásicos de la gastronomía internacional “la pasta” tiene una historia antigüa y complicada. China, Grecia, los países árabes, son algunos de los pioneros mencionados como inventores de la pasta. Pero, empezando por el principio valdría la pena echar un vistazo sobre lo que dicen quienes desde hace tiempo manejan la pro-ducción de la pasta en Italia: Unione Indus-triali Pastai Italiani. Según esta unión el origen etimológico de la palabra “pasta” deriva probablemente del griego PASTH (pástë) en latín, lo que literalmente quiere decir “harina mezclada con un líquido” y a su vez en forma sustantiva en el verbo PASSEIN (pássein) que en italiano sería “impastare” que indica la acción formar un bollo o masa mezclando líquido y harina.
Sin embargo, el origen griego del término no significa que se le atribuya la paternidad de la primera masa a esta población y por otra parte la lógica indicaría que la pasta, como el pan, fue una comida espontánea ligada a la necesidad y al descubrimiento del uso de los cereales y que pudo haber sido utilizada simultáneamente en varios países. Hoy en día sus orígenes aún son inciertos o más que inciertos debatidos por los grandes conocedores. Lo que si es indiscutible es que son los italianos quienes se adue-ñaron y elevaron la calidad, variedad y usos de este producto.
Justamente sobre estos aspectos que se basan los productos de “Il pastaio” calidad y variedad. Para Alfredo Cifani la pasta fresca “es como la leche fresca” exquisita y nutritiva. Con una diversidad de más de 60 tipos de pastas, este local ofrece a sus clientes la posibilidad de llevar a casa una pasta que está a la altura de los mejores restaurantes italianos. Los productos de este negocio no sólo se vende en el Mercado de San Miguel, sino que sus productos se elaboran para ser distribuidos en el sector de la restauración.
Pero “Il Pastaio” no es sólo pastas, una gran variedad de salsas, quesos, jamones, embutidos, legumbres y leguminosas, aceites, arroces, quesos, especias y las famosas “trufas” blancas y negras confluyen este negocio para ofrecer a sus clientes la posibilidad de ser creativos en la cocina. 
Y si de cocina se habla… el ambiente del Mercado de San Miguel resulta ideal para la degustación. Dispone de un área central diseñada aposta para el comensal. Mesas, sillas y barras conforman la zona más expresiva de este mercado, el único de hierro que aun existe en Madrid.
De los 33 locales que lo constituyen, cada uno de ellos vende productos distintos entre sí, la gran mayoría prepara comida lista para el consumo y para llevar, lo que le proporciona un ambiente real de mercado donde se puede comprar y comer a la vez. Es un lugar monumental con columnas altísimas en hierro fundido y detalles internos que evocan al siglo pasado. La iluminación también es otro aspecto cautivador de este mercado, sus luces aportan al ambiente una sensación de calidez y relajación que se mezclan con el bullicio de la gente y los olores que vuelan de un lado a otro entre los pasillos.
Este renovado mercado, fue en principio, instalado al aire libre en plena Plaza de San Miguel. Algunos expertos indican que en 1835 Joaquín Henri realiza un proyecto de embellecimiento arquitectónico con el propósito de eliminar el mal efecto que producían los cajones dispares de los comerciantes en la fachada de la Plaza del Conde de Miranda. Pero Henri sólo consigue levantar unas portadas y es Alfonso Dubé quien años después en 1916 concluye la obra. El Mercado de San Miguel está considerado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento y se encuentra situado en la plaza de San Miguel con fachadas a la Plaza del Conde de Miranda y a la Cava de San Miguel.
Recientemente reestructurado, reabrió sus puertas en el año 2009 y según Ana Martín Directora de Comunicación del Merca-do la idea “es que vuelva a ser una plaza pública, que se convierta en un lugar de reunión y que la gente vaya allí a disfrutar, comer y pasar un rato agradable y que además se encuentre con el mejor producto posible y unavariedad enorme”.
Un sin fin de ingredientes frescos de primera calidad y un toque de pasión marcan la diferencia en el Mercado de San Miguel. Lo mejor de lo mejor en el área gastronómica. Ésta es la premisa de este mercado, que no se caracteriza por la economía de sus productos sino por la calidad de los mismos.
Un auténtico templo del producto
Adelaida, una joven española que compra asiduamente en “Il Pastaio” asegura que “jamás ha probado unas pastas como éstas” y que suele comprar allí porque la calidad de sus productos es excepcional e invita a quienes no se animan a cocinar en casa, que prueben al menos una vez el menú del día de este negocio que promete platos que no les dejarán indiferentes.
La idea del “mercado gourmet” parece estar dando sus frutos. Los testimonios confirman esta tendencia, señalan que quienes visitan este mercado quedan cautivados con la excelencia de sus productos y el buen ambiente que se vive. Para muchos es un destino imperdible en la ciudad de Madrid.
Desde entonces esta idea la tienen muy clara sus inquilinos. Y para Alfredo Cifani propietario de “Il Pastaio” no es diferente. Su negocio es un lugar donde prevalece lo genuino del producto y lo riguroso de la elaboración. Toda una gama de productos italianos al alcance en pleno corazón de Madrid.


