De acuerdo con el diccionario etimológico (que estudia el origen de las palabras), la palabra «caldo» proviene del latín «caldus» es decir caliente, se refiere en modo abstracto a la temepratura -cargada de grados de calor- es decir, que en ningún caso el origen de la palabra conlleva a la idea de «zumo», «mosto» o «jugo».
Sin embargo, para mi asombro, la Real Academia Española -asumiendo el origen de la palabra- da varias definiciones:
CALDO (Del lat. caldus, caliente).
1. m. Líquido que resulta de cocer o aderezar algunos alimentos.
2. m. Jugo vegetal, especialmente el vino, extraído de los frutos y destinado a la alimentación. U. m. en pl. La Rioja es famosa por sus caldos.
3. m. En siderurgia, hierro u otro metal en estado líquido dispuesto para el molde.
Si observamos, la primera y la tercera definición hacen referencia a un líquido o materia caliente, mientras que en la segunda, simplemente está introducida de manera forzada sin ningín tipo de argumentación filológica o etimológica.
Los invito a buscar e indagar sobre el tema y si tienen comentarios por favor hágamenlos saber.
Creo que el tema del vino está invadido por el esnobismo y la utilización de términos que pretenden ser elitistas y refinados o «diferentes» y que al final no hacen más que confundir al consumidor común que seguramente tendrá la acepción de «caldo» como sopa o algo caliente.
Ahora algo que justificaría -quizá- la utilización de la palabra «caldo» como sinónimo de «vino» es cuando se haga referencia a vinos elaborados con procesos de calor, es decir, vinos que han sido cocidos (por cierto, de calidad muy baja) y que entonces ya en este caso tendría un sentido de practicidad: decir «caldos» en vez de «vinos cocidos».
Si esta explicación no fuese admitida por la REA, entonces podríamos llegar a la fruteria y pedir un «caldo de naranja o de piña» (ya que estás son tan frutas como la uva).
